30 sept. 2011

Capítulo 4 (PDF)

Una nueva quincena, una nueva entrega de Apuntes de Japón 2.0.

En esta ocasión daremos un paseo por Yokohama, comentaremos varios asuntos de actualidad del Japón de hace justo diez años y nos desplazaremos a la ciudad de Nagoya, donde conoceremos el famoso castillo, visitaremos al profesor James W. Heisig -autor de Kanji para recordar- y entraremos en un curioso templo con un buda gigante y una extensa colección de... ¡Falos! Además, sabremos qué fue de Oliver y Benji y daremos unas pinceladas sobre las artes japonesas.


Todo esto va en este capítulo, que puedes descargar en formato PDF de forma totalmente gratuita desde aquí.

Y en la siguiente entrada, descárgate el podcast que acompaña a este capítulo, en el que comento, diez años después, anécdotas y recuerdos.

1 comentario:

hiki237 dijo...

Hola;

Siempre me ha parecido fascinante esa parte de la cultura japonesa para crear cosas aparentemente sencillas y hermosas pero que en realidad tienen un trabajo detrás que da miedo.

Hace algún tiempo nuestra profesora trajo a clase a una amiga suya, artista de Sumi-e para enseñarnos este estilo de pintura japonés tradicional. La artista, no recuerdo el nombre, se disculpó por ser solo una estudiante (creo que llevaba 10 años o más con el tema) a la hora de mostrarnos este bonito y curioso arte pictórico que realizan con tinta china, pincel y papel de arroz.
Parece ser que aunque ahora se dibujan otros temas, los pilares del sumi-e son los 4 señores (o reyes como decía ella) representados por la orquídea, el bambú, la flor del ciruelo y el crisantemo.
Un ejemplo clarísimo del trabajo que hay detrás de algo tan aparentemente sencillo como puede ser "pintar una flor", me quedó claro cuando vi los libros explicativos con los millones de trazos divididos por páginas con las instrucciones solo para la orquídea. El libro de instrucciones de la cabina de hidromasaje de mi casa es más delgado y sencillo.
Y es que parece ser que hasta que no la tienen medianamente dominada les hacen pintar una y otra vez, orquídea, orquídea, orquídea, durante años si hace falta antes de pasar a otra flor... Así luego valen la pasta que valen.